Al principio del amor parece inconcebible hablar de dinero; como nos amamos, eso resuelve ya todos los problemas, evitando tener que hablar de las diferencias naturales en asuntos de dinero. Esta técnica del avestruz producirá indudablemente conflictos futuros ante las dificultades de la vida en común, simplemente por no haber aclarado las cosas desde un principio.
Todos sabemos que el dinero no da la felicidad pero contribuye a crear las condiciones favorables para vivir una vida mejor, aumentando las posibilidades de hacer más cosas juntos.
Si tomamos nuestra vida como una empresa individual, la unión con otra persona hará que la entrada de un socio nuevo produzca el 1+1=3!
En una sinergia ideal, evidentemente.
La madurez de la pareja se mide en cómo se tratan las cuestiones de dinero, entre otras cosas, claro, pero el dinero es una de las claves. Ocuparse del dinero es de adultos.
Y cuando se acaba la época de efusión, necesaria para crear la pareja, pero realmente ilusoria: ¡Ah! va a llenar mi vida, es perfecto, me hará feliz para siempre.. y para que la pareja dure hay que diferenciar y hacer convivir: a cada uno individualmente a y la pareja en conjunto, y estamos hablamos de tres entidades distintas. Entonces llega la unión y la vida en común puede dar sus mejores frutos.
¿Cómo funciona tu pareja en cuanto al dinero?
¿Quién hace la cuentas? ¿Cómo se deciden las compras importantes y las compras más triviales? ¿Cada uno tiene su dinero personal? ¿Hay un proyecto de vida en común y un plan para financiarlo?
Los tres tipos posibles de pareja en cuanto a su relación con el dinero, son:
Tipo 1: Los dos son muy gastosos.
Dejándose arrastrar por el principio de disfrute inmediato que ya se pagará cuando sea, en un: me lo merezco todo y me lo merezco inmediatamente, cayendo juntos en un consumismo desenfrenado. Ahi tenemos a dos candidatos perfectos de la carerra de las ratas, y esta inconsciencia puede que se pague un día.
Tipo 2: Los dos son muy ahorrativos.
El principio aqui es: siempre disfrutar más tarde, hay que ahorrar e invertir para disfrutar despues. Aqui tenemos a dos candidatos perfectos para llegar a la independencia financiera, siempre que no se caiga en la tacañería y procurando un equilibrio para el disfrute.
Tipo 3: Uno es ahorrador y el otro gasta mucho.
Y aquí viene el conflicto: ¿Gastar o ahorrar? ¿Vivir al día o invertir para el día de mañana? Comprar la marca mas cara o el producto sustituto? Frustraciones, emociones... en lugar de respuestas objetivas.
¿Cómo coordinar las cosas?
Bueno, estos tres tipos son algo exagerados, lo mas seguro es que todos tengamos algo de estos tres tipos. Pero ¿te reconoces en alguno de ellos? ¿Y cuales serian los cambios ideales para mejorar la situación? Puede que no sea fácil, pero no hay nada como comunicar y llegar a acuerdos poniéndose límites, seguir juntos los movimientos financieros del hogar, el aumento de los ingresos y el seguimiento del gasto y tener un proyecto en común e idealmente un proyecto individual, aunque sea pequeño.
Cuando después de tener una conversación profunda sobre el dinero y la vida se tome la decisión de enriquecerse en el más amplio sentido de la palabra.

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